Sexo dominical

domingo, 6 de julio de 2008

 


- Me excitas.
- ¿Ah sí?
- Sí... me encanta ver como te desvistes.

Mientras él clavaba su mirada lujuriosa en ella, la malicia femenina hizo que se desnudara más lentamente, para hacerlo sufrir, para que poco a poco vaya imaginando el color del brassiere que llevaba. Bajó su cierre mostrándole el diminuto hilo que cubría su vulva suave...

- Mmm...
- ¿Te gusta...?

Pícara, deslizó con mucha lentitud sus pantalones por sus largas piernas, dejando al descubierto su entrepierna que a esas alturas ya estaba muy humedo por los fluidos que se producían al ver los ojos negros de su macho cabrío.

Entonces él sacó su falo poniéndolo en la tibia boca de su compañera de aventuras. Ella, hambrienta, absorbió de su potencia, arrancando gemidos de placer que se ahogaban en su garganta.

- ¿Te gusta?
- Me encanta...

...balbuceaba mientras insistía con su lengua a lo largo de él. Fue entonces cuando él comenzó un reciproco jugueteo en las profundidades de la ardiente mujer. Sus entrañas quemaban, había lava en el interior de su vagina, liquido que la lubricaba y la volvía deliciosa, apetecible. Ella, una fiera engullía todo ese pene en su boca, acariciándolo con el interior de sus labios, apretándolo, degustándolo. Y se retorcía de placer con las caricias que su hombre le propinaba.

- Penétrame...

Susurró... él obedeció a su pedido. Ella se colocó como felina en celo, presentandole un paisaje encendido de morbo. Así, él se hundió en ella, domandola por sus largos cabellos negros, atrayendola hacía si. Ella de espaldas a él, él la agarraba por la cintura...

- Date la vuelta. Quiero verte las tetas.

Acomodandose de manera de que ella lo cabalgara como a un potrillo joven lleno de testosterona, empezó a moverse frenéticamente, con el falo dentro de si, agitando sus pechos que colgaban rozando su barba...

- Postéalo...

Y ella lo posteó.