¿Qué clase de puta soy?

martes, 15 de julio de 2008

 

Puta: dícese de la mujer que ofrece sexo a cambio de algo.

Hay putas tapiñadas. Las mojigatas que juran ser vírgenes y que en realidad son tremendas ninfómanas que han tirado hasta con parientes. Definitivamente a esa clase de puta no pertenezco, pues yo nunca he jurado ser vírgen. Y no me acuesto con tios, primos o sobrinos.

También hay la extendídisima clasificación de “puta legal”, la que se casa con un hombre por interés, aunque este sea tan feo como Vito Muñoz. Así, consiguen casa en vía a Samborondon, membresia de por vida al Gold´s Gym, un 4×4 con vidrios polarizados, gafas Channel, apestando a Gucci, con un chihuahua en la cartera. Obviamente que a este tipo de puta no me afilio, pues odiaría acostarme con un hombre a cambio de esas huevadas que no me impresionan. Prefiero un hombre que me guste, seguir viviendo en Chololandia, ir al gym "Los Fierros viejos", subirme al vuelo en la buseta, usar gafas de 5 dolares y perfume de $40.

Las putas baratas. Las que trabajan en chongos, burdeles, cabarés, billas, la 18, el Imperio, etc. Ellas están depreciadas, dado su generalmente celulitoso trasero y lonjas por cuyos pliegues se pierde sus vagina peluda. No hay en mí ni un punto de comparación con esas putas. No calzo.

Scorts de alto nivel. Dice la leyenda que son las tipo Carolina Ramos, Ericka Velez, Katherine Escobar, supuestamente chicas de farándula. Cobran $100 el minuto, según dicen, no me consta, no me gusta difamar a nadie. Pitonizza no podría pertenecer a este clan. Nadie podría pagar los millones de dólares que vale penetrar mi trasero.

Ya en serio… Odio tachar a alguien de puta. A mí me gusta el sexo, a quien no. Pero de ahí, a ser tachada de puta es algo que me deprecia sobremanera. Más que una ofensa, es una afrenta. ¿Soy la Putanizza porque voy directo al grano? ¿Soy la Putanizza por haber caído alguna vez en alguna en esta falacia:

- Te amo Pitonizzza, me casaría contigo si no fuera porque mi mujer no quiere firmar el divorcio.

Lo que piensen sobre mí me resbala, no soy puta. Yo solía ser la puta romántica que ofrecía sexo a cambio de amor. Eso se acabó. Yo no soy puta de ninguna clase. Ofrezco sexo al hombre que me guste, a cambio de nada. Si no me gusta, ni por todo el oro del mundo.


Tomado y editado del Blog Secreto Confesiones de Esotéricca.