Sexo en un solar abandonado

domingo, 25 de mayo de 2008

 

No podían fingir más. Sus ojos se clavaban respectivamente en sus genitales. Ver ese bulto que significaba "te deseo" hacia que empiece a ahogarse. Vamos, hagamoslo. No importa cómo, ni dónde. Vamos.

Atravesaron un callejón de complice soledad, con el peligro de que algún desadaptado apareciera de repente. Empezaron a manosearse. Sus senos saltaron de su blusa, siendo inmediatamente capturados por las fauces de su villano, quién sorbió de ellos la lujuria que hacia explotar su corazón.

Ella tomó su pene entre sus labios. Lo empezó a acariciar con la lengua de arriba a abajo, mientras arrancaba gemidos ahogados para disimular los inmorales actos que estaban cometiendo. El introducía a su vez sus dedos entre las trémulas piernas femeninas de su villana, para sorber de ellos la humedad de las obscenas reacciones que sus caricias prohibidas provocaban en aquella pecadora.

Sigue, hazlo, nadie nos verá.. decía ella, desafiante, sin importar que estaban en un sitio público, un solar vacío donde en cualquier momento podria llegar alguien. Pero aquello la excitaba más. El sonido de las ramas producido por un gato callejero, la hacían gemir más.

Abierta, con la vulva mirando al cielo, ella lo miraba esperando que la penetrara de una vez. Hazlo, nadie nos verá. Él, con comprensible prudencia, dio un rápido vistazo. Aparentemente nadie vendrá. Mientras ella, lúbrica perversa lo miraba esperando que se decida de una vez, acariciaba su clitorís como preludio de lo que esperaba. Amasaba sus propios senos esperando que el cuerpo masculino los aplaste.

Así, de un solo golpe, el villano introdujo su pene hasta el fondo de la caliente caverna de su villana, quien lo apretó, recibiéndolo jugosa, ardiendo por el deseo contenido. Un leve y rítmico movimiento interrumpido por el pavor de ser descubiertos.

Vámonos... podría llegar alguien.