Mi primer beso con una mujer

lunes, 5 de mayo de 2008

 

Antes de nada quisiera expresarle mis disculpas a Pitonizza por haber abandonado este blog, pero cuestiones meramente de trabajo me impidieron conectarme en lo absoluto. Me encuentro gratamente sorprendida al encontrar el blog lleno de mujeres hermosas. Pitonizza, con eso créelo, no volveré a alejarme demasiado.

Voy a seguir contando mi historia de amor con Becky, mi primera novia.

Becky y yo pasabamos juntas prácticamente todo el dia. Y solas. Mis padres trabajaban, mis hermanas estaban en la universidad. Sus padres tampoco pasaban en casa. Eramos vecinas. A veces, cuando no me permitian salir, me asomaba al balcón mientras ella hacia igual, y nos comunicabamos con señas. O saltabamos al techo y nos bronceabamos en su terraza. En una de esas escapadas, como gatas en el tejado, nos escondíamos de mi empleada,quien parecía sospechar. Aun no nos habíamos besado, pero nos bañabamos desnudas a diario, y la empleada lo había notado. Bien, Becky y yo estabamos sigilosas en el techo. Bastaba con caminar unos metros, lanzarnos al arbol que quedaba en el patio de su casa y ya estabamos a salvo. Pero había llovido y era muy peligroso caminar, asi que nos quedamos ahi, calladas, riendonos en voz baja y fumando a escondidas el mismo cigarrillo. Entonces, Becky volvió con las perversidades. Me reta a pasarme el humo del cigarrillo a mi boca. La idea me excitó de inmediato. Le dije que lo intente. Entonces ella aspira una gran bocanada de humo, acerca su hermosa cara a mi rostro... cerré instintivamente mis ojos ante su cercanía... entreabrí mis labios. Esos segundos me resultaron eternos, hasta que senti la suavidad de sus sedosos labios sobre los mios. Ella traspasó su chicle a mi boca. Acaricié su pelo largo y suave. Ella puso su mano en mi cintura. Luego en mi hombro. Me atrajo hacia su pecho. El beso continuaba. Sus labios se abrian, su lengua jugaba en el interior de mi boca, yo mientras tanto me enredaba en su cabellera espesa. El beso habrá durado un par de minutos. Yo lo sentí tan divino. Al separarnos, ella tomo mi cara entre sus manos y mirandome fijamente me lo dijo:

Te quiero... nunca me falles.

Nunca le fallé. Fue ella quien se casó con mi primo. Ya la perdoné. No puedo desearle el mal a la mujer que me enseñó a besar. No puedo culparla por querer llevar una vida "normal", con hijos, esposo y esas cosas. Todavia siento cosas lindas por ella. Y aunque ella me proponga ser amantes, ahora tengo novia. Soy fiel a la causa. Material para otro cuento.