Viaje astral

jueves, 24 de enero de 2008

 

Cierro mis ojos, el letargo del sueño pugna por vencerme y abandonar mi cuerpo en post de los placeres oníricos. Sin embargo, concientizo en desprender mi alma de la carcel de carne que constituye mi cuerpo, y escapo, solo sujeta por un brillante cordón de plata cual grillete que me ata a mí.

Vuelo por el espacio sideral... entre las nubes, asciendo cada vez más, hasta escapar de la atracción terrestre. Las distancias aparecen tan cortas, recorro el sistema solar en un parpadeo. De inmediato recuerdo el único lugar en el mundo donde quisiera estar... en ese tibio espacio junto a tu pecho, en tu cama, donde hicimos el amor la última vez. Irrumpo en la privacidad de tu habitación. Duermes. Te ves tan lindo, durmiendo desnudo, acurrucado como un bebé en el utero de mamá. Concavamente me acomodo tras de ti. Beso imperceptiblemente los vellos de tu nuca. Sin embargo, un sobresalto te estremece. Me subo a horcajadas sobre ti, aún dormido, tal parece que crees que vives un sueño, pues tienes una erección en respuesta a mi cuerpo astral encima de ti... disfruto sobre ti por unos momentos, siento gran placer a pesar de haber dejado mi cuerpo físico, inerte, muy lejos de ahi. Entonces entendí que un orgasmo se origina en el alma. Pues una vibración me sacude, y simultáneamente te despierta. Crees que ha sido un sueño. Te dejo un beso y mi cítrico aroma invadiendo tu cuarto. Entonces me voy, justo para despertar en mi cama, y leer el mensaje que has dejado en mi celular:

"acabo de soñar contigo..."