Hacer el amor

lunes, 14 de enero de 2008

 

No todas las relaciones sexuales implican amor. Se puede alquilar un momento, pagar por una compañía momentanea, satisfacerse mutuamente con un amigo sexual sin compromiso. El verdadero amor se hace entre dos. Hacer el amor es más que unir dos cuerpos ansiosos de placer. Ser penetrada, inseminada, embestida... suena animal. Hacer el amor tiene de animal, de humano, pero sobre todo, de divino. Hacer el amor, a diferencia de un coito bestial, compenetra las almas. Hacer el amor no es la búsqueda egoísta del orgasmo personal. Es la satisfacción de complacer al ser amado mientras él hace lo propio.

Hacer el amor es la sensación divina de tocar el cielo con la yema de los dedos. Sentir los latidos del corazón de la persona amada es mágico, incomparable. Ese acercamiento que se va dando de a poco, fundirse en un abrazo que grita que nos queremos. Y poco a poco quitarnos la ropa para sentir la piel contra la piel.

Sin prisa, pero sin pausa, recorremos nuestros cuerpos, cada espacio, cada poro de la piel. Tus labios visitaron cada centimetro cuadrado de mi piel. Toda yo vibraba ante tus avances. Cual hoja al viento, me estremecían tus besos. Hasta que me sorprendió tu irrupción, verte sobre mi, mirar tus lindos ojos mientras juntos alcanzamos el climax.. arrancas gemidos de lo más profundo de mi garganta..

...el resto de la historia no la compartiré con nadie más... lo que hicimos, solo lo sabremos los dos... tú y yo, el día que por primera vez hicimos el amor.