La niña de pies descalzos

jueves, 13 de diciembre de 2007

 

La niña de pies descalzos y corazón roto caminaba por una calle llena de basura... Niña mujer cuyas llagas en el alma estaban en carne viva, su rostro ojeroso no ocultaba la inocencia que todavía guardaba en sus senos. Vino un ángel de carne y hueso a sacarla de las calles... le dió de comer lo que nunca habia comido... ávida, quiso comerse al ángel, quién evitó a toda costa irrumpir en ella.


"algún día"

Promesa que la niña guardó en su memoria.

En aquel mundo lejos de las calles llenas de basura, un mundo lleno de mariposas y melodías sublimes, inspiradas en su mirada, un mundo en el cual ella nunca había estado... bebiendo un café que nunca había bebido, inspeccionando con los ojos lo que quisiera capturar con las manos, llevarse aquellas notas, aquellos besos ingenuos, tomar de ese mundo algo para si.

La niña de pies descalzos y corazón roto como siempre lloró. Lloró por no entender porqué su angel era ajeno. Lloró al escuchar su propio silencio. Y lloró al saber que le esperaba volver a caminar por las calles llenas de basura.

Su ángel le regalará un peluche, donde se encarnará por las noches para que ella lo abrace y lo recuerde. Un peluche que, según él, será arrancado de su pecho por un cualquiera que se la culeará.

Todos culean... nadie hace ya el amor...

La niña lo sabe... Sin embargo, aquel fellatio no fue simple expresión oral de concupiscencia... más allá de los instintos primitivos, hay devoción en ello.

El ángel temía ser descubierto por las palabras que la niña suele desparramar descaradamente. Pero ella le guardará el secreto. Secreto que intentará recubrir en esotéricas palabras.

El "algún día" se tatuó en su memoria. Esa promesa cerrará sus labios herméticamente.

"Algún día..." un "quizás" esperanzador de la gloria de sentirse amada... aunque le arranquen su peluche, como siempre suelen hacerlo.