Fellatio o la devoción de saborearte

martes, 25 de diciembre de 2007

 

Hay un placer oculto en el felación corriente que comunmente se practica a cualquier hombre. Pero cuando ese cualquier hombre no es un cualquiera, no es un cavernicola más que atrae toscamente ante su cuerpo la cabeza de su compañera, el acto a más de placentero, se convierte en sublime. El saborear, degustar, palpar, sentir, lamer, chupar, succionar, mordisquear muy delicadamente, acariciar con la tibia humedad de los labios... acto sagrado que no todos los hombres merecen.


Después de haberte hecho sexo oral aquella tarde, no pienso hacérselo a nadie más. Nunca antes sentí esa devoción. Fue divino, mágico, glorioso, mistico, erótico, sublime. Nunca le haré el sexo oral a otro hombre que no seas tú... Ya limpiaste mis labios de esos besos mentirosos. Con tu virilidad entre mis labios, ascendí a otro nivel.

Te quiero.