Ese pedacito de mí

martes, 27 de noviembre de 2007

 

Escondido entre mis piernas, ese pedacito de mi gusta ser acariciado. Supe que ibas a recibirme con dulces besos, que ibas a respirar dentro de mi, que ibas a abrazarme, apretarme, querer fundirte en mi. Lo que no imaginé es que, al mostrarte ese pedacito de mi, lo ibas a tomar hasta hacerme estremecer... toda mi pelvis vibró, mi corazón quiso explotar, estuve dispuesta, ofrecida... pero no.. no lo harás, no lo vas a hacer, ni después de haber visto mi clítoris erecto, henchido, humedo por tus palabras, por tus besos, por tu cercanía. Ni la visión de ese pedacito de mi te hará decidir a estar dentro de mí, donde quiero tenerte. No te convertirás en otro, ni aunque vuelvas a nacer, eres tan especial. No serás una raya más al tigre, el número cuarenta y uno, "el que me faltaba"... Pero es tu decisión, la respeto.




Mientras tanto, ese pedacito de mí te estará recordando toda la tarde, toda la noche, recordando como me alimentaste, como me recorriste, el placer que me brindaste y las ganas que me quedaron de que me hagas el amor.